Análisis de las dietas más conocidas

Miércoles, 17 Septiembre   

Los científicos tenían ayer noticias no muy optimistas para los que han ganado mucho peso estas navidades o para los que habían puesto muchas esperanzas en perder peso dentro de los buenos propósitos de Año Nuevo. El diario The Guardian se hace eco de un estudio de investigación de diversas dietas populares que conducen a resultados muy similares y bastante limitados.

Para llevar a cabo la mencionada investigación se reclutaron a personas voluntarias para participar en un experimento anual de cuatro dietas muy conocidas: Atkins, que reduce al mínimo el consumo de carbohidratos; Ornish, que restringe las grasas; the Zone, que aboga por cantidades pequeñas de proteínas bajas en calorías, frutas y vegetales; y Weight Watchers (Vigilantes del peso), que restringe tamaños de las porciones y calorías.

Michael Dansinger, de la división de la endocrinología, diabetes y metabolismo, y sus colegas del Tufts-New England Medical Centre in Boston, en un trabajo publicado en el Journal of the American Medical Association sostienen que ninguna de las dietas es especialmente mejor que las restantes.

Cada dieta condujo a reducciones modestas en el peso corporal y en los factores de riesgo para enfermedades cardíacas, tras un año. Además, la tasa de abandonos para todas las dietas fue muy alta. Del total, el 42% de las 160 personas implicadas no duraron todo el curso. Las tasas dabandono fueron más altas para las dietas más extremas (el 48% para Atkins y el 50% para Ornish) que para las dos restantes (35% para the Zone y Weight Watchers).

En los grupos de cada dieta, alrededor de una cuarta parte de los participantes perdió más el de 5% de su peso corporal en todo el año. Aproximadamente sólo el 10% perdió más del 10% de peso corporal. La media de peso perdida para cada una de las dietas fue: 2.1 kg para Atkins, 3.2 kg paraThe Zone, 3 kg para Weight Watchers y 3.3 kg para Ornish.

Los científicos concluyen que esta variedad de dietas populares puede funcionar, pero solamente para una minoría de individuos a base de fuerza de voluntad para mantenerlas. Afirman que: “nuestros resultados desafían el concepto que un tipo de dieta es la mejor para todos y que dietas alternativas deben ser rechazadas” Asi mismo: “nuestros resultados no apoyan la noción que las dietas muy bajas del carbohidrato son mejores que las dietas estándares, a pesar de evidencias recientes en sentido contrario.”

Los que abandonaron su dieta en el experimento lo hicieron porque la dieta era demasiado dura de seguir o no consiguieron perder suficiente peso rápidamente. Los autores sostienen que “una dieta válida para tod el mundo” no funcionará, especialmente en programas de salud pública preocupados por el progreso de la obesidad en la población en general. Las dietas necesitan ser satisfechas a las preferencias, a las necesidades y a la forma de vida de cada individuo, y es necesario trabajar en formas de motivar a la gente para que las siga sin renunciar fácilmente.