Dieta Para el Hígado

Miércoles, 17 Septiembre   

Resulta, al menos, paradójico que en los tiempos de globalización y fagocitación cultural en los que nos encontramos inmersos la dieta mediterránea esté de moda cuando nuestra cocina -por otro lado, de una tradición centenaria- no casa en demasía con la tónica del fast-food americana que está imponiéndose.

Las prisas y el ritmo de vida urbanita además del consabido estrés, la molesta ansiedad, alterar el sueño y provocar altibajos en la vida emocional, repercuten más directamente sobre la salud de lo que se pensaba. Por ejemplo, el corazón y el hígado son los más perjudicados de los malos hábitos de la vida cotidiana. Si a ello le unimos una alimentación pobre, llena de grasas, combinada con alcohol y los efectos perniciosos de la nicotina, el cóctel puede resultar explosivo. Por ello, para disminuir la carga del trabajo del hígado, lo ideal, aparte de reducir en lo posible el consumo del café y del té, es disminuir el consumo de fritos, salsas y platos excesivamente elaborados. Según la doctora María Pilar del Barrio, especialista en endocrinología y nutrición, “no sólo es importante qué comemos sino también cuánto comemos”, ya que la obesidad es un factor de riesgo en el caso de alguna enfermedad hepática, como la esteatosis